Aries según Guido Bonatti

Estudiar Aries en Guido Bonatti permite entrar en una forma de pensar el zodiaco propia de la Astrología Medieval, donde cada signo participa de un orden natural y adquiere significado a través de una red de relaciones que articula las cualidades elementales, el ciclo estacional, los vínculos planetarios y las divisiones internas que organizan sus treinta grados.

Desde esta perspectiva, decir simplemente que un planeta se encuentra en Aries constituye apenas el comienzo del análisis. Para comprender qué significa realmente esa posición es necesario observar qué clase de lugar zodiacal es Aries, qué planeta se encuentra allí, cuál es su condición y qué función desempeña dentro del juicio que se está realizando.

La naturaleza de Aries

Bonatti describe Aries como un signo perteneciente a la triplicidad de fuego. Su naturaleza es caliente y seca; es masculino, diurno, oriental y de temperamento colérico. Estas clasificaciones forman parte de una organización del zodiaco basada en cualidades naturales que permiten establecer semejanzas, diferencias y relaciones entre los signos.

Aries pertenece además a los signos móviles. Esta condición se comprende a partir del momento del ciclo anual que representa: el tránsito entre el invierno y la primavera. Su movilidad está vinculada con una transformación efectiva de la naturaleza, con el paso de una estación hacia otra y con el comienzo de una nueva fase del año.

La triplicidad de fuego

Aries pertenece, junto con Leo y Sagitario, a la primera triplicidad, de naturaleza ígnea, caliente y seca. Esta triplicidad está gobernada por el Sol, Júpiter y Saturno, aunque el orden de estos señores cambia según la secta de la carta. Durante el día, el Sol ocupa la primera posición, seguido por Júpiter, mientras Saturno participa en el gobierno. Durante la noche, Júpiter ocupa la primera posición, seguido por el Sol, y Saturno continúa participando como tercer señor.

Esta distinción permite comprender cómo actúa la dignidad por triplicidad dentro del juicio. Aries tiene a Marte como señor de domicilio, pero su triplicidad pertenece al gobierno del Sol, Júpiter y Saturno. Por eso, al examinar un planeta situado en Aries, se observa cuál de esos señores le corresponde por secta y qué lugar ocupa dentro del orden de la triplicidad. La condición de estos regentes también permite valorar el grado de apoyo, estabilidad y continuidad que puede recibir aquello que está siendo juzgado.

Las faces de Aries

Los treinta grados de Aries tampoco forman un espacio completamente uniforme. Una de sus divisiones internas corresponde a las faces, que distribuyen el signo en tres sectores de diez grados.

Los primeros diez grados de Aries pertenecen a Marte, los grados comprendidos entre 11 y 20 pertenecen al Sol y los últimos diez grados corresponden a Venus. De este modo, diferentes zonas de un mismo signo reciben una cualidad adicional derivada del planeta que gobierna su faz.

El cuerpo y las correspondencias de Aries

Dentro de las correspondencias corporales transmitidas por la tradición, Aries se relaciona con la cabeza y el rostro. Bonatti también lo clasifica entre los signos cuadrúpedos y domésticos, y le atribuye una voz media.

Estas asociaciones muestran hasta qué punto el signo participaba de un sistema amplio de correspondencias. El zodiaco podía intervenir en juicios relacionados con el cuerpo, la enfermedad, los lugares, las cualidades de las cosas y numerosas materias de la vida concreta.

Los grados de Aries

La diferenciación continúa dentro de los propios grados. La tradición distingue grados masculinos y femeninos, luminosos y oscuros, grados asociados con determinadas condiciones corporales y regiones particulares que podían modificar el juicio.

Entre estas divisiones aparecen los llamados grados puteales. En Aries, Bonatti sitúa esta condición en los grados 6, 11, 16, 23 y 29. La existencia de estas categorías muestra que dos planetas ubicados en el mismo signo pueden encontrarse en regiones internas diferentes y, por ello, aportar testimonios distintos al análisis.

Aries dentro del orden astrológico

El estudio de Aries permite comprender una característica central de la Astrología Medieval: una posición adquiere sentido dentro del conjunto de relaciones que la rodean. El signo aporta una naturaleza determinada, mientras que el planeta introduce sus propias cualidades, dignidades, funciones y condiciones.

A esto se suman la secta, la triplicidad, las faces, la condición específica del grado y los demás testimonios presentes en la carta. El juicio se construye reuniendo estos niveles y observando cómo interactúan entre sí.

Estudiar Aries en Bonatti abre así una puerta hacia una concepción del cosmos basada en relaciones, jerarquías y diferencias internas. El signo deja de aparecer como una categoría aislada y comienza a entenderse como una región del zodiaco integrada en un orden natural, planetario y celeste mucho más amplio.

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